Un gol encajado (quedando fuera por coeficiente) y un muy mal arbitraje (con gol anulado por fuera de juego inexistente) nos ha impedido terminar, como mínimo, entre los cuatro mejores de este torneo.
Como ya apuntó Juan, nuestro equipo ha ganado tres de los cinco partidos disputados (entre ellos al Depor), los mismos que el subcampeón del torneo (en este caso el Depor).
A pesar de estos datos hay que ser críticos: el partido contra el Pabellón fue llevado muy mal por nuestra parte, siendo incapaces de cerrar el medio campo y con un juego impropio de nuestros muchachos. No sé si serían los nervios o la falta de motivación o la creencia de que ya estaba todo hecho (valía un empate e incluso perder por un gol), pero el caso es que dejamos que el partido se nos fuera de las manos; una pena no seamos capaces de buscar otras alternativas a nuestro juego para evitar estos varapalos. Ni que decir del cuarto partido, un desastre total y absoluto; los chicos rotos, desganados, sin motivación ninguna. Algo tiene que cambiar en este equipo porque así no se va a ninguna parte. El penúltimo puesto en un torneo de equipos mayoritariamente de un año menos no es para sentirse precisamente orgulloso.
Con todo, personalmente, sigo confiando 100% en este grupo. Ojalá el míster consiga transmitir ese punto de motivación necesario para que los chicos lo den todo en cada partido y sea capaz de buscar una mejor disposición de los jugadores en el campo, aunque sea alternando la posición actual de alguno de nuestros chicos.
Un gol encajado (quedando fuera por coeficiente) y un muy mal arbitraje (con gol anulado por fuera de juego inexistente) nos ha impedido terminar, como mínimo, entre los cuatro mejores de este torneo.
ResponderEliminarComo ya apuntó Juan, nuestro equipo ha ganado tres de los cinco partidos disputados (entre ellos al Depor), los mismos que el subcampeón del torneo (en este caso el Depor).
A pesar de estos datos hay que ser críticos: el partido contra el Pabellón fue llevado muy mal por nuestra parte, siendo incapaces de cerrar el medio campo y con un juego impropio de nuestros muchachos. No sé si serían los nervios o la falta de motivación o la creencia de que ya estaba todo hecho (valía un empate e incluso perder por un gol), pero el caso es que dejamos que el partido se nos fuera de las manos; una pena no seamos capaces de buscar otras alternativas a nuestro juego para evitar estos varapalos. Ni que decir del cuarto partido, un desastre total y absoluto; los chicos rotos, desganados, sin motivación ninguna. Algo tiene que cambiar en este equipo porque así no se va a ninguna parte. El penúltimo puesto en un torneo de equipos mayoritariamente de un año menos no es para sentirse precisamente orgulloso.
Con todo, personalmente, sigo confiando 100% en este grupo. Ojalá el míster consiga transmitir ese punto de motivación necesario para que los chicos lo den todo en cada partido y sea capaz de buscar una mejor disposición de los jugadores en el campo, aunque sea alternando la posición actual de alguno de nuestros chicos.