Desde aquí agradecer al míster el
trabajo realizado con nuestros chicos y darle mi enhorabuena por ese puesto de
trabajo tan difícil de encontrar en nuestros días.
Personalmente me queda un sabor
agridulce. Agrio porque nos deja un gran entrenador con el que los niños han aprendido
mucho de este deporte que llamamos fútbol. Es cierto que al principio nos hemos
alarmado por la dureza y negatividad de los mensajes que el míster transmitía al
grupo y hemos cuestionado sus métodos, pero lo cierto es que, poco a poco, se
fue ganando la confianza de los niños y el aprendizaje recibido fue brutal. El
sistema de juego, a pesar de lo arriesgado para unos niños poco formados y a
pesar de las derrotas recibidas, no hay duda de que ha sido útil y los
niños tocan el balón con una frescura desconocida hasta ahora. Sí, es cierto
que aún no lo han pillado al 100% pero lo aprendido ha sido muy importante. A
nadie le gusta perder y no creo que el míster sea una excepción, aunque no cabe
duda que es terco en sus ideas; pero seguro que Borja esperaba un grupo más
formado y contaría con empezar a obtener resultados a partir de diciembre; por
desgracia, no lo pudo conseguir, pero los niños juegan ahora mejor que antes,
sin ninguna duda.
Dulce porque sustituye a Borja
otro grandísimo entrenador que va a aportar al juego aprendido, la agresividad y
lucha que nos falta. Suerte para Yelco que, con la ayuda de Anxo, dirigirá este
grupo lo que resta de temporada.
Gracias Borja y enhorabuena por
el trabajo, tanto el aportado a nuestros chicos, como el que te acabas de ganar.
Te echaremos de menos. Suerte en el futuro.
¡¡Aúpa Ural!!
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